El primer día del comienzo de su vida – Giny Scully

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Nota de la autora: En este fanfic aún seguimos en la Nochevieja de 2011. Así es como para mí, estos dos hubieran comenzado el 2012 descubriendo sus secretos, no todos, porque si no que hubieran contado el resto de la temporada. Solo datos del primer capi de la cuarta.

A Kate no le gustaba la Navidad. Los adornos, los renos, los cuentos y ese rollo de la familia. Desde que murió su madre no había vuelto a celebrar la Navidad, la Navidad ni nada, aunque su padre había insistido en numerosas ocasiones… Pero ya se había rendido. Como todo el mundo a su alrededor acabo rindiéndose.

La Navidad era una fiesta para la gente que se sentía feliz y ella, definitivamente, no se sentía feliz. Hacía años que no se sentía realmente bien. Ya ni recordaba cómo era sentirse así. En paz.

Ni siquiera despertar de la muerte la hizo completamente dichosa. Tal vez ni la muerte fuera un descanso para su alma. Nunca fue más consciente que en ese momento de que tenía un gran problema con la vida. Un gran problema con la vida que tenía que cambiar.

De igual manera durante años no comprendió bien por qué demonios debía dar las gracias. Gracias ¿Por qué? ¿Por estar completamente traumatizada, enfadada y dolorida? ¿Por ser una mujer con una misión incapaz de vivir su propia vida? ¿Por no poder seguir adelante? ¿Por las pesadillas?

Sin embargo… sin embargo ese año había sido diferente.

Ese año se dio cuenta de que tenía cosas por las que dar las gracias.

Algo había cambiado.

Todo había cambiado realmente, demasiado, y ni siquiera se había dado cuenta de ello.

No se dio cuenta hasta que se vio dando las gracias.

Gracias por estar viva. Por tener una segunda oportunidad. Gracias por tener un trabajo que le gustaba, amigos que la apoyaban, un padre que hacia lo posible por entenderla. Pero sobre todo, sobre todo ese año había dado gracias por él. Gracias porque fuera el que fuera el motivo por el cual Richard Castle había llegado a su vida, había decidido quedarse y amarla, y estar siempre allí, incluso cuando ella se empeñaba en apartarlo.

Ya no quería apartarlo.

A veces sólo quería agarrarlo con fuerza y hacerle jurar que nunca se iría de su lado.

Castle era una bellísima persona. Un hombre excepcional. Un padre maravilloso. Un hijo encantador y un compañero inigualable. Su lealtad estaba por encima de toda prueba y la amaba. A ella. Con todos sus defectos y sus traumas. La amaba.

A veces era incapaz de creer que realmente aquello fuera cierto, pero lo era.

Ese año dio gracias por haber conocido a Richard Castle y porque él siguiera a su lado un año más.

Para Navidad, él la invitó a su casa con la amenaza de que Martha haría el postre y ella le confesó que había llamado a su padre para celebrar una fecha tan señalada. Él le sonrió como sólo él podía hacerlo. Y ella supo que todo estaría bien. Que todo por fin estaría bien.

Para Nochevieja Castle repitió la invitación y ella, ella aceptó gustosa. De repente se encontró cenando en su lujoso loft con otras veinte personas, a cuál de ellas más glamorosa, y aquello le pareció normal.

Él no se separó de su lado ni un momento, ni siquiera miró de soslayo a la guapa modelo de veintipocos que iba con su amigo, el otro escritor. Kate se sentía increíblemente feliz y tranquila. Como en casa. Como si aquella también fuera su casa. Aunque apenas conociera a la mitad de los invitados hizo su papel de anfitriona junto a Martha y Alexis, y descubrió encantada que Castle parecía más que feliz de estar rodeada de sus tres mujeres.

Sólo había algo que la preocupaba.

Sólo había algo que enturbiaba su alma… pero no tuvo tiempo de pensarlo demasiado.

A las once en punto de la noche llegaron tres impresionantes limusinas a la puerta del edificio, que les llevaron a todos los presentes, y algún vecino, a Times Square para poder ver la caída de la bola in situ.

Que nadie dijera nunca que Richard Castle no sabía organizar una fiesta.

Mientras ella pensaba que la última vez que celebró el año nuevo en Times Square su madre aún estaba viva, notó los labios de Castle tiernos en su mejilla. Sintió un hormigueo a lo largo de todo su cuerpo. Y se dio cuenta…

Ella estaba viva.

– Feliz año nuevo, Kate – susurró el hombre con una mirada embelesada.
– Feliz año nuevo, Rick.

Y esta vez supo que sería de verdad. Era hora de terminar con las mentiras, de empezar a demostrarse a sí misma que estaba viva.

Los invitados se desperdigaron entre la gente. Martha se retiró a la fiesta de unos amigos y Alexis regresó a casa en una de las limusinas. Ellos se quedaron allí, en mitad de Times Square, mirándose, viéndose, olvidando que sólo ellos se habían quedado estáticos en mitad del lugar con más movimiento de la tierra en ese momento.

Cuando por fin reaccionaron, Castle la intentó convencer para ir a una fiesta que celebraban unos amigos en el Plaza, pero Kate no quería. No quería más gente. Sólo quería estar con él, no con nadie más. Así que se sintió completamente aliviada cuando aún habiendo insistido en que él fuera a la fiesta, Castle tomó la decisión de acompañarla a su casa. Se sintió como una colegiala en su primera cita con el chico de sus sueños. Todo nervios. Todo emoción. Realmente algo le decía que ese día era el primer día del resto de su vida.

El viaje fue tranquilo y la conversación amena. Tomaron champaña y Beckett se rió de los sencillos gustos de su acompañante. Si hubieran preguntado a ambos, el viaje fue demasiado corto.

En el momento en el que la limusina llegó a la puerta del edificio de Beckett, un silencio incómodo se instauró entre los dos compañeros, como si no hubiera nada que decir, o tal vez demasiado. Castle pidió al chófer que le esperara y acompañó galante a Beckett hasta la puerta de su apartamento, ella no opuso resistencia.

– Servicio puerta a puerta – dijo el hombre con una sonrisa dulce.

– No hacía falta – contestó educada, pero la verdad es que estaba encantada.

Él no sé quería ir, aquello estaba claro y ese conocimiento la hacía relativamente feliz y le preocupaba sobremanera. Ella no quería que él se fuera, pero tampoco se animaba a invitarle.

Realmente no estaba preparada para las implicaciones de una invitación así.

– Gracias por una noche inolvidable – se atrevió tímidamente a decir ella..

– Gracias por haber aceptado mi invitación.

Ella le quería hacer otra invitación. Él quería ser invitado. Ninguno de los dos se movió de la puerta. Ella no llego a meter la llave en la cerradura, a cambio mordió su labio nerviosa y tocó su pelo distraída.

Había que empezar por el principio.

– Tengo algo que confesarte – dijo por fin bajando la mirada un poco apurada.

– Yo también – replicó preocupado al instante el hombre y Kate frunció el ceño- Tú primero.

La mujer no sabía cómo comenzar, estaba realmente asustada. Sabía que se lo tenía que decir, pero le daba demasiado miedo su reacción. Aquello no podía terminar, no de malos modos y mucho menos antes de iniciarse.

– Sé que me amas – dijo directa, pero con la mirada aún gacha-. Te escuché. Lo recuerdo. Recuerdo todo lo que paso aquel día. El disparo. Tus palabras. Estaba muy asustada – y entonces levantó la cabeza para enfrentar la mirada de Castle-. Lo siento.

– Lo sé – Castle parecía tranquilo. Su expresión dulce seguía siendo exactamente igual.

– ¿Lo sabías? – preguntó confusa.

– Lo supe desde el primer momento. Mientes muy mal para ser policía – y una ligera sonrisa salió de los labios del hombre.

– ¿Y no estás enfadado?

– No demasiado, sobre todo ahora que me lo has confesado. Mentiría si dijese que no lo estaba esperando. Llevaba mucho tiempo esperando – dijo intentando no parecer ansioso, pero deseoso de saber a dónde se dirigía aquella conversación.

– Me pillaste desprevenida. No supe cómo enfrentarme a la situación, a tu declaración. Acababan de matar a Montgomery. Me habían disparado en el pecho. Fue… fue demasiado – dijo la mujer nerviosa.

– Lo entiendo – dijo el escritor comprensivo y cariñoso, pero guardando la distancia de seguridad que le parecía adecuada. No quería dar un paso en la nada, el rostro de Beckett aún demostraba desconfianza-. De verdad Kate, lo entiendo. No fue mi mejor momento, pero no quería que murieras sin saberlo – la policía se atrevió a sonreír un poco, él era todo lo que podía esperar y más.

– Yo también te amo.

El rostro de Castle se iluminó de pura felicidad e instantáneamente se quedo sin palabras, sus ojos brillaban y se pintó en su cara su mueca de muchacho travieso. Atrapó con fuerza a Kate por la cintura y la unió a su cuerpo con dulzura, sin poder dejar de mirarla.

Kate se acaloró, notó sus piernas débiles, hubiera podido jurar que nunca la habían mirado así. De repente no recordaba por qué había sido todo tan difícil, él era Castle, la quería, todo saldría bien. Se sentía muy feliz y sólo tenía ganas de sonreír. De sonreír con él.

Rick agachó la cabeza con cadencia y rozó su nariz con la suya.

– Sabía que me querías. Siempre lo supe – dijo en un susurro que mareó ligeramente a Kate, sus labios estaban demasiado cerca de los suyos.

– No podías saberlo – dijo ella con dificultad.

– Tus ojos me hablan cuando tú estás callada mi querida Kate – dijo el hombre con amor acercando aún más sus labios a los suyos-. Te amo.

Los párpados del hombre se cerraron lentamente, su cuerpo se acercó tanto a ella que se le cortó la respiración. Iba a besarla, iba a besarla… iba… iba a hacerle el amor contra la puerta si no lo detenía. Iba a volverla loca y a deshacer su vida desde los cimientos.

Y de repente, de repente todos sus miedos.

– Rick, no… – dijo intentando apartarse, pero apenas pudo.

– ¡No!, un no, no Kate– y entonces fue cuando Castle puso su mejor carita de perro desvalido – ¡Este era nuestro momento! – se quejó el escritor.

– Te quiero – repitió la policía para que no hubiera lugar a dudas -, pero aún tengo cosas que resolver. No estoy lista.

– ¿Para? – realmente parecía desconcertado.

– Tú sabes para… – y aunque ella no era de las mujeres que se sonrojaban con facilidad, sabía que en ese momento lo había hecho y más después de ver como la mirada de Castle había vuelto a cambiar y se había convertido en una de plena veneración al comprender lo que pasaba.

– Para invitarme a pasar y dejarme que te haga el amor durante toda la noche muy, muy suave y muy, muy lento – dijo con el tono más sexy y más amenazador que la inspectora había escuchado nunca.

Un escalofrío la recorrió entera.

Cerró los ojos instintivamente.

Definitivamente se iba a desmayar, e iba quedar como una niña estúpida de esas novelas románticas que no tenía ganas de negar que leía.

– Me gustaría… – apenas susurró.

– Pero no puedes – dijo Castle bajito, rozando su nariz, para luego separarse un poco.

– Estoy yendo a terapia… – se disculpó -. Aún tengo que solucionar muchas cosas, conmigo misma, con el caso de mi madre, con…

– No me importa esperar Kate, te lo dije una vez- dijo el escritor con seriedad, soltándola del todo, pero acariciando con suavidad su mejilla- Te quiero. Esperar no tiene nada de malo si el premio eres tú – el hombre sonrió satisfecho de sus propias palabras.

– Quería que supieras lo que siento. Es lo justo, pero no puedo enfrentarme a una relación de verdad y menos a una que quiero que salga bien – ella aún necesitaba explicarse – y la intimidad es… es algo que no puedo controlar, como mil cosas más. Aún no te puedo ofrecer algo que merezca la pena.

– Eso no es cierto – dijo él con convencimiento -. Cada poro de tu piel merece la pena. No me importa esperar hasta que tú te sientas a gusto, conforme, segura, preparada – dijo él con sinceridad, intentando zanjar la cuestión-, pero no dudes que la espera merezca la pena. No dudes que tú mereces la pena.

La mujer seguía sin sentirse convencida.

– ¿Por qué? – ella no comprendía la veneración de ese hombre -. ¿Por qué yo?

– Porque te quiero – dijo es escritor sonriendo-. Porque me has robado la poca razón que tenía. Porque quieres que salga bien. Porque tú vas a ser a la tercera la vencida. Porque no quiero presionarte, ni asustarte, ni desaprovechar tus avances hasta este momento. Si tienes problemas que solucionar, yo quiero ser parte de la solución no del problema.

Los ojos de Beckett se llenaron de lágrimas, al igual que los de Castle. Se acariciaban el rostro mutuamente como si no pudieran guardar mayor distancia, como si estuvieran atrapados en el espacio personal del otro.

– Me gustaría invitarte a pasar.

– Lo sé. Me encantaría que lo hicieras. Y el día que lo hagas te prometo fuegos artificiales para celebrarlo – dijo con una sonrisa.

– ¡Prepotente! – una carcajada divertida salió de los labios de la mujer.

– No, para nada – dijo el hombre sin un mínimo deje de prepotencia-. No es eso. Aunque evidentemente también podría – dijo divertido-. Haré que tiren fuegos artificiales la noche que decidas quedarte conmigo para siempre – dijo muy serio, mirando directamente a sus ojos-, así nos acompañarán mientras hagamos el amor, mientras te susurro entre gemidos que te amo.

A Beckett le costó tragar saliva. Un gemido desobediente salió de sus labios.

-Eres capaz de hacerlo.

-Sabes que lo soy.

Se quedaron mirando a los ojos en silencio, con una distancia mínima de seguridad y una sonrisilla en la cara de ambos.

– Me voy a ir – rompió Castle el silencio-. El chófer va a empezar a pensar cosas raras.

– Vale.

Ya se iba a dar la vuelta dirección al ascensor cuando cambio de opinión.

– ¿Puedo invitarte al cine y esas cosas?

– ¿Esas cosas? – preguntó la mujer confusa.

– Cosas… tú sabes, como… de… – y se pensó mucho sus siguientes palabras – amigos especiales. Cenar. Comer. Musicales en Broadway. De picnic en Central Park. Viajes a Paris.

Kate puso los ojos en blanco.

– Nada de fuegos artificiales Rick. Por ahora poco a poco. Una relación…

– Ya tenemos una relación, Kate – dijo el hombre con seriedad- Ya la teníamos antes de esta noche – Kate asintió y él sonrió-. ¿Cine y palomitas?

– Cine y palomitas está bien – zanjó la mujer.

– Mandaré la limusina a por ti.

Ambos sonrieron. Castle sabía que tenía que irse ya, pero no le apetecía, quería algo más. Beckett seguía sin hacer movimiento alguno para entrar en su casa, también quería algo más. Sólo se miraban en silencio.

– ¿Te puedo besar? – Preguntó apurado Castle-. Aunque solo sea por esta vez. Por favor. Necesito besarte. Prometo no pasar de la primera base. Pondré las manos en la pared si te parece mejor – dijo levantando sus brazos en señal de rendición.

Beckett no pudo más. Aquella última muestra de deseo y ternura pudo con ella. Ella también deseaba besarlo. La tensión del momento la estaba dejando sin vida que comenzar a vivir de nuevo. Con un gesto rápido agarró los brazos de él con los suyos y le empujó sobre la pared, juntando sus labios con los de él en un acto apasionado y nada medido.

Labio contra labio.

Lengua con lengua.

Y algún mordisco inadvertido mientras mantenían sus manos alejadas de sus cuerpos, pero sus cuerpos tan juntos que ni el aire podría pasar entre ellos.

Pasaban los segundos rápidos y sin demora, pero parecían no cansarse del reconocimiento de sus bocas, pequeños gemidos, pequeños suspiros y Kate restregándose sin medida por el cuerpo de Castle, sensual, apasionada, deseosa de sentir su cuerpo y sentirse más viva con ello.

Eso era más de lo que Castle podía soportar en ese momento, estaba a punto, a punto de dejar de ser un caballero. La deseaba más que a nada en este mundo y el convencimiento de que el sentimiento era recíproco le estaba volviendo loco. Con un movimiento rápido consiguió cambiar las tornas, las manos seguían por encima de sus cabezas, pero consiguió poner a Kate contra la pared en un movimiento brusco y así romper ligeramente el contacto.

– Creo que acabo de ver los fuegos artificiales – dijo él en un susurro.

Kate sonrió y dejo caer sus brazos sobre sus costados, apoyando su cabeza sobre el hombro de Rick.

– Sí, yo también los vi.

Y sin más Rick, cargado de todo su autocontrol, se separó de ella dejándola apoyada sobre la pared, con los labios hinchados, las mejillas sonrojadas y el rostro desconcertado.

Kate, por su parte, tenía sólo dos cosas en su cabeza. Primero, salir corriendo detrás de él y desdecirse hasta que gimiera de placer a su lado. Cosa muy satisfactoria, pero seguramente poco adecuada. Segundo, entrar y llamar corriendo a su terapeuta, necesitaba el alta ¡ya! Fue un palo cuando se dio cuenta de que eran las 3 de la mañana del 1 de enero. Apoyó rendida su rostro sobre sus manos. Eso iba a ser más difícil de lo que había imaginado en un principio. La negación resultaba mucho más útil, evidentemente no tan satisfactoria, ni frustrante al mismo tiempo, pero más útil.

Castle se iba sin mirar para atrás con un paso lento y taciturno.

– Gracias – medio grito la joven en dirección a Castle, quien ya estaba entrando en el ascensor.

Él levanto la cabeza con una sonrisa sincera.

– Siempre.

  1. 12/11/2012

    mari

    vaya ……que bonito ….como podeis hacer estas pqueñas obras de arte …..espero muchas mas

    • Profile photo of Giny-Scully
      14/11/2012

      Giny-Scully

      Creo que contestar a como podemos hacer estas pequeñas obras de arte no me corresponde, sobre todo porque no puedo hablar por el todo :-p y además no creo que lo mío sea ni de lejos una pequeña obra de arte :-o, pero muchísimas gracias, porque no sabes lo que se siente al leer algo así. Mi vida es escribir y estos comentarios me dan más vida.

      Yo también espero más. Últimamente no tengo tiempo para escribir y es algo que hecho tantísimo de menos. Además esta temporada esta dando tanto de sí.

      Muchas gracias.

  2. Profile photo of Alquimia
    12/11/2012

    Alquimia

    Sencillamente sin palabras.
    Esto me hubiera gustado para el principio en el 4×01
    Deliciosamente entretejido el fino gusto y la explosiva sensualidad.
    Gracias¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ Esto hace que uno sienta la vida conmas ganas y alegría.

    • Profile photo of Giny-Scully
      14/11/2012

      Giny-Scully

      Yo siempre pensé que Castle sabía, que Beckett mentía y que Beckett sabía que Caslte sabía que ella mentía. Fue para mi el acuerdo tácito del 4×01, por eso siempre espere con anhelo esa conversación en que saldría a la luz todo lo que sabían. Tristemente nunca llego y aunque evidentemente la resolución de la 4ª nos hizo más que felices me encanta pensar en ese acercamiento sin dramas extremos de por medio, con sensualidad, con un poco de miedo… es un gustazo saber que conseguí plasmar lo que quería, que no siempre lo consigues. Muchas gracias por comentar.

  3. Profile photo of yolii
    12/11/2012

    yolii

    Guau! La verdad que me he quedado sin palabras, me ha encantado 😀

    • Profile photo of Giny-Scully
      14/11/2012

      Giny-Scully

      Como mola dejar a la gente sin palabras. Estoy muy contenta de que te haya gustado, yo lo escribí con todo mi cariño y es a lo máximo a lo que puedo aspirar, a que guste. Gracias por comentar.

  4. 13/11/2012

    andrea perez

    no tengo palabras para decir lo original y bien que esta porque si no llegaria a la perfección 😀

    • Profile photo of Giny-Scully
      14/11/2012

      Giny-Scully

      Muchísimas gracias. Que hermosas y amables palabras, que alegría poder leerlas. Me alegra tanto que te gustara.

  5. Profile photo of Alquimia
    14/11/2012

    Alquimia

    Querida Giny :
    No tienes nada que agradecernos.Lo que quiero yo y seguro muchos mas es que nos sigas deleitando con tus palabras escritas.
    Así que manos a la obra ( quize deciral papel y lapiz ) por favor¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

    • Profile photo of Giny-Scully
      20/11/2012

      Giny-Scully

      Podríamos decir teclado y word abierto. No sabes lo que me gustaría de verdad, además esta temporada está dando tan buenos momentos para luego seguir con un fic. Pero no tengo tiempo para casi nada últimamente. Pero si que merecéis un gracias, porque si nadie comentara poco a poco se irían las ganas de escribir y así sólo aumentan, esperando un pequeño tiempo para poder escribir algo.

  6. 15/11/2012

    andrea perez

    digo yo que seguireis escribiendo no???? porque sino no se que hare cuando me aburra jajajaja 😀

    • Profile photo of Giny-Scully
      20/11/2012

      Giny-Scully

      No te preocupes que cada día nace un nuevo escribor de fanfic y los que ya estamos en ello somos dificiles de matar :-p

  7. Profile photo of Kathyuska
    19/11/2012

    Kathyuska

    Es un placer ir descubriendo nuevas escritoras que escriben fics tan interesantes 🙂

    Me ha gustado. Sobre todo los toques instrospectivos en los que conocemos más sobre lo que estan pensando y sientiendo en ese instante…

    Creo que nos pasamos la cuarta temporada deseando que afrontasen sus secretos; hiciste bien en ponerlos en este contexto, con los personajes afrontando sus miedos, hablando de ellos, y dejando la puerta abierta a todo lo que podría venir después.

    Espero que pronto leamos algún otro fic tuyo. 🙂

    • Profile photo of Giny-Scully
      20/11/2012

      Giny-Scully

      De hecho yo creo que aún se deben una explicación, pero la marea de sentimientos hizo que se quedara olvidado en algún punto de “Oh que monos son y cómo se quieren” :-p

      Me alegra que te haya gustado, siempre es un placer que lo que escribas guste, pero es un verdadero placer sabiendo lo bien que escribes tu.

      Gracias por comentar.

  8. Profile photo of Caris
    03/12/2012

    Caris

    Ya es el tercer sitio en el que te comento pero tengo que hacerlo igualmente. Ya te lo dije todo pero lo de los fuegos artificiales sigue siendo la mejor parte XD

    ¡Escribe más!

    • Profile photo of titania_v
      03/12/2012

      titania_v

      A ver si las dos os aplicáis el cuento, sí… ejem ejem… :-***

  9. Profile photo of SilviaAB
    13/02/2014

    SilviaAB

    Da gusto disfrutar de la serie si además lees los fics tan magníficos que hay por aquí.

    Precioso se queda corto… 🙂

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